La Gloriosa Enseña del Oriol, siglos de historia sobre Orihuela
La exposición y salida pública del histórico estandarte enlaza
la Reconquista, las santas Justa y Rufina y una tradición
municipal documentada desde la Edad Media

Pájaro Oriol (Foto: Wikipedia)
La exposición de la Gloriosa Enseña del Oriol en el balcón del Ayuntamiento de Orihuela no puede entenderse únicamente como el inicio de una celebración festiva. Cada 17 de julio, la ciudad reactiva un ceremonial que hunde sus raíces en la Edad Media y que ha convertido al Oriol en una de las expresiones más reconocibles de su memoria colectiva. La imagen del estandarte, siempre erguido, resume siglos de historia municipal, privilegios, lealtades y formas de representación pública.
Horas después de su exposición en la Casa Consistorial, la Enseña volvió a recorrer las calles en el Día del Pájaro, también conocido como Día de la Reconquista. Antes de iniciar el desfile, descendió desde el balcón mediante cintas, de acuerdo con una práctica documentada desde 1609. El procedimiento responde a la consideración excepcional del estandarte: debe permanecer siempre erguido y únicamente puede inclinarse ante Dios y el rey.
Aniversario de la Reconquista de Orihuela
En el marco del DCCLXXXIV Aniversario de la Reconquista de Orihuela, la aparición de la Enseña a medianoche volvió a poner en escena esa continuidad histórica. El gesto conserva una solemnidad que no depende solo de la antigüedad de la pieza, sino de su condición de emblema vivo: una bandera que no se limita a recordar el pasado, sino que sigue actuando como representación oficial y simbólica de la ciudad.
Su exposición pública forma parte de un ritual consolidado durante siglos y estrechamente vinculado al Día del Pájaro, a las santas Justa y Rufina y a la incorporación de Orihuela al dominio cristiano. En torno a la Enseña se articulan el relato de la Reconquista, la identidad cívica del municipio y una tradición ceremonial que ha sobrevivido a los cambios políticos y sociales.
En este contexto adquiere especial relevancia la figura del Síndico Portador, responsable de custodiar y portar el principal símbolo histórico de Orihuela. La elección de Juan Martínez Tomé responde a su trayectoria profesional, académica y humana, pero también a una vinculación constante con la ciudad, su patrimonio y sus tradiciones. Su nombramiento enlaza así la historia del emblema con quienes, desde el presente, contribuyen a mantener activa la memoria cultural de Orihuela.
Para comprender la relevancia de esta celebración es necesario retroceder varios siglos. La festividad fue instituida oficialmente en 1400 por el obispo de Cartagena, a petición del municipio, para conmemorar la incorporación de Orihuela al dominio cristiano. Desde entonces, el 17 de julio quedó unido a un ceremonial organizado por el Ayuntamiento y vinculado también a las santas Justa y Rufina, copatronas de la ciudad.
Sin embargo, la presencia documental del pendón oriolano es todavía anterior. En 1357, el infante don Fernando ordenó que la señera de la villa acompañara a las tropas en una expedición contra Jumilla. Aquella disposición demuestra que la bandera ya actuaba como representación oficial de Orihuela y acompañaba a sus habitantes en acontecimientos de especial trascendencia.
El origen simbólico del Oriol se relaciona con la conquista cristiana de la ciudad en el siglo XIII. La tradición de su salida pública comenzó a consolidarse a finales del siglo XIV y adquirió estabilidad alrededor de 1400. Con el tiempo, la procesión hacia la catedral, el acompañamiento de las santas Justa y Rufina y la presencia de la corporación municipal fueron construyendo una secuencia ritual que ha llegado hasta nuestros días.
La Enseña, conocida también como señera, pendón, estandarte o, popularmente, El Pájaro, está formada por un mástil rematado por un oriol de plata sobredorada. De él cuelga un estandarte de damasco carmesí decorado con los símbolos de la ciudad, la Corona de Aragón, el escudo de Felipe V y las imágenes de las copatronas.
El ave aparece coronada, con las alas parcialmente desplegadas, una pata apoyada sobre un leño y la otra empuñando una espada. Esta imagen se vincula con el lema latino «Semper ensis vester prevaluit», que significa «Siempre prevaleció vuestra espada», concedido a Orihuela por Pedro el Ceremonioso en reconocimiento a la resistencia de la ciudad frente a diferentes asedios.
La pieza de plata sobredorada fue realizada en 1732 por el orfebre oriolano Miguel Ruvira para sustituir a un oriol anterior de madera. En la actualidad se conservan una señera histórica, con elementos de los siglos XVI al XVIII, y una réplica de uso ceremonial, cuyo estandarte fue confeccionado en 2007 y cuya figura superior data de 2020.
La salida del Oriol demuestra que el patrimonio no pertenece exclusivamente a vitrinas, archivos o museos. Cada 17 de julio, el símbolo vuelve a estar en manos de la ciudad. La presencia del Ayuntamiento, el Síndico Portador, las comparsas y el vecindario transforma el recuerdo histórico en una experiencia compartida.
Cuatro noches de desfiles, música y tradición festera
Los Moros y Cristianos de Orihuela se encuentran en el ecuador festero y a partir de hoy entran en una de sus fases más populares y participativas. Durante cuatro jornadas consecutivas, las calles de la ciudad se convertirán en el gran escenario de una celebración en la que se combinan música, indumentaria, historia y convivencia. El programa preparado por la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos Santas Justa y Rufina de Orihuela, conocida como AMYCO, comenzará con el Desfile Infantil y continuará con la Gran Retreta Festera, la Entrada Cristiana y la Entrada Mora.
El primero de los actos tendrá lugar el miércoles 22 de julio, a las 21.00 horas. El Desfile Infantil concede todo el protagonismo a los niños y jóvenes de las comparsas, que recorrerán el mismo itinerario por el que posteriormente desfilarán los adultos. Al ritmo de marchas moras y cristianas, los participantes más pequeños reproducirán el ceremonial festero y mostrarán la continuidad generacional de una celebración profundamente arraigada en Orihuela.
Más allá de su carácter lúdico, este desfile desempeña una importante función de transmisión cultural. Los niños comienzan a familiarizarse con la música, los trajes, los símbolos y la organización de sus respectivas comparsas. Las fiestas se convierten así en una tradición que no solo se contempla, sino que se aprende y se vive desde edades tempranas.
El jueves 23 de julio, también a las 21.00 horas, llegará el turno de la Gran Retreta Festera. Este acto presenta un tono más desenfadado y participativo que las entradas oficiales. Las comparsas recorren las calles en un ambiente dominado por la creatividad, el humor y la música, ofreciendo una imagen más espontánea de la fiesta. La retreta actúa como punto de encuentro entre festeros y público antes de las dos grandes noches de desfile.
Entrada Cristiana
El viernes 24 de julio, a partir de las 21.30 horas, se celebrará el Solemne Desfile de Entrada Cristiana. El bando de la Cruz estará encabezado por los Caballeros del Rey Fernando, comparsa a la que pertenece el Embajador Cristiano de 2026, Eduardo Aparicio Norte. Su boato será uno de los grandes elementos de la noche y permitirá representar, mediante música, escenografía y vestuario, el imaginario histórico del bando cristiano.
Junto a los Caballeros del Rey Fernando desfilarán Caballeros Templarios, Caballeros de Tadmir, Caballeros del Oriol, Piratas Bucaneros, Caballeros de Santiago, Seguidores de Arum y Ruidoms y Contrabandistas. En total, ocho comparsas integran el bando cristiano, cada una con una identidad propia que se refleja en sus uniformes, sus marchas y su forma de desfilar.
Entrada Mora
La programación culminará el sábado 25 de julio, a las 21.00 horas, con el Solemne Desfile de Entrada Mora. En esta ocasión, el protagonismo corresponderá al bando de la Media Luna, encabezado por los Moros Abdelazíes, comparsa del Embajador Moro de este año, Francisco Sánchez Mateos. El boato del Embajador volverá a desempeñar un papel central dentro de una entrada caracterizada por la fuerza de las marchas moras, la riqueza ornamental y la espectacularidad de las formaciones.
El bando moro está compuesto por diez comparsas: Moros Abdelazíes, Realistas, Comparsa Beduina —integrada por Moros Muladíes y Moros Bedawies—, Moros Almorávides, Moros Viejos de Aben Mohor, Moros Nazaríes de Aben Humella, Moros Musulmanes Escorpiones, Moros Almohabenos, Moros Negros Egipcios y Moros J’Alhamed.
Las dieciocho comparsas que forman AMYCO constituyen la base organizativa y humana de las fiestas. A través de ellas se articula la participación de cientos de festeros, se preparan los desfiles y se conserva un patrimonio musical, visual y social que se renueva cada año.
Junto a los embajadores, la Armengola ocupa el cargo de mayor rango dentro de la representación festera. En 2026, esta distinción ha recaído en Pilar Hernández Gutiérrez, nombrada por el presidente de AMYCO. Su figura recuerda la leyenda de la Armengola, uno de los relatos más emblemáticos de la tradición oriolana y una pieza esencial para comprender la dimensión histórica de las celebraciones.
Del desfile de los más pequeños a la solemnidad de las entradas, el programa ofrece cuatro formas distintas de vivir la fiesta. Orihuela se prepara así para llenar sus calles de música, color y participación, pero también para reafirmar una tradición sostenida por las comparsas, las familias y varias generaciones de festeros.
Fuente: Diario INFORMACIÓN 21 JUL 2026 22:30 Mar Vives
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